Nosotros

Origen

Carbón Emergente nació en 2020 a partir de una semilla que se plantó en la COP25 de Madrid después de un encuentro con Kathleen Draper y Albert Bates.

Empezamos produciendo biochar de forma artesanal en un Kontiki a partir de podas de jardinería.

Hicimos unas pruebas aplicando biochar durante la plantación de frutales y viendo la respuesta a nivel de crecimiento y salud. También hicimos ensayos con un ganadero local, incorporando biochar a la cama de los terneros, al estiércol y a la fosa de purín, y posteriormente aplicando las diferentes mezclas a una de sus parcelas de maíz.

Los resultados fueron positivos, pero el proceso productivo era lento e ineficiente y nos dimos cuenta que el impacto que queríamos tener para dar respuesta a la crisis climática requería de una escala mucho mayor.

Eso nos llevó a asociarnos con la empresa Standard Bio, una empresa tecnológica noruega con muchos años de experiencia en el sector del biochar, y con quién compartimos un propósito de potenciar la circularidad y descarbonización de varios sectores de la economía.

 

Junto a Standard Bio diseñamos nuestra primera planta industrial de pirólisis, ubicada en el pueblo de Escalante, en el Norte de España, diseñada para poder transformar los residuos vegetales de la zona en biocarbón de la más alta calidad.

 

El viaje hacia la puesta en marcha de esta planta ha sido largo y complejo, especialmente a nivel financiero y regulatorio, pero por fin en 2025 vamos a poder inaugurarla.

Propósito

Nuestro propósito es contribuir a una economía circular que secuestra carbono, restaura ecosistemas, y fomenta el desarrollo regenerativo.

 

La crisis climática se debe en gran parte a un exceso de carbono en la atmósfera. Para contrarrestarlo necesitamos minimizar nuestras emisiones hasta llegar a Net-Zero, pero también es fundamental eliminar carbono de la atmósfera y almacenarlo en sumideros de largo plazo.

 

Las plantas son especialistas en absorber carbono de la atmósfera y convertirlo, entre otras cosas, en biomasa durante su crecimiento. Sin embargo, esa biomasa no es estable.

 

Cada año se generan millones de toneladas de residuos vegetales cuya biomasa se desperdicia mediante la quema (tanto controlada como no) o la descomposición en vertederos. Estas prácticas devuelven todo ese carbono a la atmósfera.

nuestra solución

Es posible diseñar una solución mejor adaptada a las necesidades del territorio y del planeta.

 

Nuestra planta de pirólisis, ubicada en Cantabria, puede transformar estas biomasas residuales en biochar, reteniendo el carbono en un formato sólido, inerte y muy estable que podemos incorporar a suelos degradados para ayudar a recuperar su fertilidad y salud.

 

De esta forma estamos creando sumideros de carbono que pueden durar más de 1000 años y a la vez generan beneficios adicionales para el resto del ecosistema y, por lo tanto, para las personas que lo cuidan o lo trabajan – ya sea agricultores, ganaderos, silvicultores, o jardineros.

Un suelo sano es la base para tener plantas sanas, y sobre la que se construye una economía rural resiliente.

 

La energía renovable que se genera durante el proceso de pirólisis es una herramienta versátil que se puede aprovechar localmente para procesos industriales cercanos, redes de calor o producción de electricidad.

 

Este modelo es replicable y adaptable a cada territorio, convirtiendo la gestión de residuos en una herramienta de transición energética, descarbonización industrial y regeneración de ecosistemas y de comunidades rurales.

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El equipo

Sebastian Shrady

Fundador y CEO

Morgan Thomas

CCO

Roberto Sanchez Vacas

Supervisor de planta

Yolanda Gomez Clerencia

Operadora de planta

Luis Crespo Cecin

Operador de planta

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